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lunes, 30 de enero de 2012

Mañana: Extrañas Teorías

No es que me estuviera aburriendo, no, en absoluto, la cara de perro que llevaba se debían única y exclusivamente a la fina llovizna que había comenzado a bañar las calles de Betanzos y que de paso, nos hacía una limpieza completa a nosotros, esos cuatro pobres infortunados que bajábamos por la cuesta de la amargura, o así la hubiera llamado yo en el caso de que hubiera una vacante de "Nominadora" en el ayuntamiento de la ciudad. Y como no, dado a que suelo fijarme en los detalles, mi vista fue a parar a lo que parecía la entrada trasera de la Iglesia de Santiago, la que acabábamos de ver. Diversas teorías comenzaron a surgir por parte de mi familia, que si eran grabados que los niños se habían dedicado a hacer (Niños gigantes, he de suponer, si tenemos en cuenta que al símbolo mas bajo apenas le llegaba con la cabeza), que si eran representaciones de objetos (No... ¿En serio?), o la que mas me gustó y que realmente mas probable me parecía, que era la de que representaba a los diferentes gremios que había en la ciudad en el momento de su construcción y que habían contribuido pagando parte de la construcción. La verdad es que esa me gustaba, pescaderos, sastres, curtidores, todos unidos en amor y compañía para pagar a la Iglesia... Si, básicamente lo que el "estado laico" español hace actualmente.

domingo, 8 de enero de 2012

Mañana: Recaída

Crucero de Sta. María de Azogue con la Iglesia de Santiago al fondo

 Y mi hermano volvía a incordiar. Deben de ser los genes Vallines los que nos hacen ser tan sumamente insoportables cuando nos aburrimos. Mi padre apenas conseguía contener los bostezos y mi madre miraba a cualquier lado menos a donde yo misma trataba de indicarle, claramente sin éxito. Parecía que no era capaz ni siquiera de lograr la atención de gente  la que conocía. Sinedo asi ¿Como podría llegar a ser una buena guía turística, que era a lo que me quería dedicar? Todavía no lo sabía, pero la culpa era mia. No es por hacerme la mártir ni nada semejante, es que les estaba hablando prácticamente en clave, cuando hablaba. Hasta ahora me habí limitado a hacer anotaciones en mi libreta, sacar fotografías y dedicarme a pensar.

Obviamente no llegaba como distracción. "¿Podéis hacerme un poco de caso cuando os explico las cosas, por favor?" Si, por favor. Por mucho que se lo hubiera pedido por favor sonaba mas amargada que si estuviera hecha de café sin mezclar con absolutamente nada. Seguí andando y hablando para mi misma, un tanto enfadada por su actitud, hasta que volví a caerme. Creo que es obvio a estas alturas que no poseo un gran sentido del equilibrio, y no solo eso: El suelo parecía llamarme siempre para darle un abrazo, debía sentirse solo. Perpleja, me levanté y empecé a proferir insultos en voz baja mientras mi fmilia me miraba a medio camino entre la diversión y la preocupación. Mi padre me preguntó si me había hecho daño y le respondí con un seco no. Mi madre, como siempre dispuesta a solucionarlo todo me pidió si podía explicarles algo de la iglesia. Aclarándome la garganta comencé a explicarles:

Fue reedificada en el siglo XIV sobre un edificio del siglo XIII. Tiene planta de cruz latina, nave única y capillas absidiales, su cubierta es a dos aguas. Exteriormente se distribuye en alturas escalonadas. En la parte superior se abren tres ventanas. La portada principal es apuntada, sus arquivoltas decoradas con motivos vegetales y geométricos. En el tímpano se representa el tema de la Adoración de los Reyes y la recepción por San Francisco de los estigmas en el monte Alverna. A los pies del templo se encuentra el Sarcófago de Fernán Pérez de Andrade. Fue declarado Monumento Nacional en 1919. Actualmente es Bien de Interés Cultural. Su horario de visitas es el siguiente:

Del 01 nov al 31 mar
De Lunes a Domingo
De 10:00 a 13:00
De 16:30 a 18:30

Del 01 abr al 31 oct
De Lunes a Domingo
De 10:00 a 13:00
De 16:30 a 19:30

Tiene entrada adaptada para minusválidos y cuenta con un servicio de visitas guiadas previa cita concertada. Ah, y un dato importante: La entrada es gratuíta.



Mañana: Cuestas y judíos

Si hay algo por lo que se caractericen las ciudades muy antiguas, en especial las zonas viejas es por las cuestas. Siempre cuesta subir una cuesta, y bajarlas es bastante peligroso pues podrías encontrarte en menos que se dice pio abajo, dolorido, entero manchado y sin saber lo que ha pasado, tan solo el breve recuerdo de estar bajando una gran, gran cuesta en la que diste un paso en falso. Muchos han comparado las cuestas con la fe, con el camino hacia Dios. Si es asi Betanzos debe de ser, junto con San Francisco una de las ciudades mas santas del mundo. Con esto no quiero hacer mala publicidad, ojo, simplemente quiero avisar de que, como todo en la vida una cuesta es algo que requiere esfuerzo. Si no estáis dipuestos a ello os perderéis cosas bastante bonitas, como la que mi familia y yo vimos a continuación

Al final de una de esas callejuelas se encontraban un par de iglesias, una de ellas con un crucero delante. Con estos datos no había duda. Estabamos frente a Santa María de Azogue, iglesia construida en el siglo XIV sobre ua románica anterior, lo que podría explicar porque la entrada occidental presenta un mayor arcaísmo. No obstante, y continuando con mi tradición, no me fijé en lo hermosa que era la iglesia, asi como tampoco en su interior, que si bien muy bonita, no tenía una historia mas interesante que el hecho de que la ordenase construir Fernán Pérez de Andrade. No, en lo que yo me fijé poco sentido tenía al menos a mi modo de ver. Era una estrella de David, gravada en uno de los lados de la entrada. Lo mas curioso es que en ningún lado se nombra nada, ni en Internet, ni en el cartel informativo que había al lado. No creí que tuviera mucho que ver con los judios, aunque no sería de extrañar que esa piedra hubiera pertenecido a alguna sinagoga, pero sabía que esto nació como un simbolo mágico, utilizado para ahuyentar los malos espiritus o representar la unión entre el cielo y la tierra. Una prueba mas de las bases paganas de la religión cristiana.


Mañana: Llovizna

Con el estómago ya bien lleno decidimos continuar nuestro camino, ya en la Plaza de la Constitución, el cual fue de unos quince pasos. Justo saliendo del café, a mano izquierda vimos una construcción de piedra, claramente antigua. No era nada espectacular, no a nos ser que supieras admirar la belleza de las lineas aquitectónicas simples y rectas, totalemnte puras y sin artificio alguno. Con esta maravillosa y bonita descripción en mente me acerqué a ella, sabiendo a bien el nombre que debiamos darle a nuestra suerte: El Pazo de Bendaña.

Pazo de Bendaña

Aunque el día fuera gris, aquel edifico parecía resplandecer ante mis ojos. Emocionada le conté a mi familia lo que sabía de él. Construido en el siglo XV y remodelado en el XVII, debe su nombre a la familia que lo habitó. Construido en granito, en su exterior destacan los arcos ojivales medievales originales y el blasón. Justo a su lado podemos observar una construcción bastante curiosa, no por llamar mucho la atención, si no por su insólita disposición. La Torre del Reloj está datada en el siglo XVI y cuenta con una planta poligonal.



Torre del Reloj
A simple vista se puede que que dicha torre está pegada a la Iglesia de Santiago. ¿La curiosidad que la hace tan especial? No pertenece ni a la iglesia ni a su patrimonio, pues su titularidad es municipal. Una de las mas recordadas reparaciones tuvo lugar después del afamado terremoto de 1755 que devastó Lisboa y toda la costa atlántico portuguesa. Tan ensimismada me encontraba contándoles todo esto que apenas caí en la cuena de que una fría llovizna comenzaba a caer. Curiosamente no me importó, no pensaba salir en ninguna de las fotos que hiciera para el trabajo por temor a estropearlas.Seguimos andando un poco mas hacia nuestra siguiente parada, a unos metros mas allá.

Mañana: Café Bar Banca

Al llegar hasta donde se encontraban mi padre y mi hermano me crujieron las tripas. No, no había desayunado, era una comida que me saltaba sin contemplaciones, pues no me gustaba lo dulce, al menos no demasiado, no tanto como para tentarme. Si tuviera todos los días para desayunar un sandwich calentito de pavo y queso sería la mujer mas feliz del mundo, os lo puedo asegurar, y si a eso le añadimos leche entera de la que venden en la Plaza de Lugo, de esa fresca del día ya me pasría feliz y alegre todo el día, por lo que no es de extrañar que con esos pensamientos alegres en mi cabeza una sonrisa se asomara en mi boca y se fuera ensanchando al escuchar a mi padre decir que él tambien tenía hambre. ¡Que casualidad que hubiera un bar justo delante de nosotros, en un edificio digno de mención!. Parecías sumergirte en la historia de la ciudad, cuando ese tipo de arquitectura era la normal.Avanzamos hasta el interior, caliente y muy bien decorado del Café Bar Banca. Pedimos nuestro desayuno (Consistente en café para los adultos, Cacaolat para mi hermano y para mi y un bollo para cada uno) para continuar con fuerza, pues presentiamos que iba a comenzar la parte monumental de la ciudad.
 

Rúa do Castro, Bajo, Nª2, Café Bar Banca

Mañana: El caballo con cara de mala leche

Después del incidente del cual doy gracias a Dios no hay ninguna prueba gráfica, tan solo un enorme moratón en la rodilla de mi pierna derecha. Si queréis echarle un vistazo a la calle de la amargura, tal y como a partir de ahora comenzaré a llamarla podéis mirar la foto que os adjunto aquí abajo.



Lo cierto es que el lugar tenía mucho encanto, las calles estaban prácticamente vacías y el aire olía bien, no a sucio, ni a ría, ni a coche ni a nada que se le pareciera. Igual que Blanco y Stradivarius huelen igual en cualquier parte del mundo se me ocurrió pensar que cada ciudad, cada pequeño pueblecito tenía su propio olor. No sería nada extraño ni fuera de lo corriente, muchas veces a la gente le llegaba un olor y sonreían tontamente, yo incluida ¿Porqué? Porque nos recordaban cosas que nos habían gustado en nuestro momento. A decir verdad y a pesar del resbalón estos dos días podían ser interesantes. De pronto me fijé en algo mas, encima de una tienda pintada de un color verde pálido ¿Que narices era eso blanco?


Un caballo, eso es lo que era. Tanto mi madre como yo nos quedamos mirándolo "Tiene cara de mala leche" yo asentí y le respondí "A mi no me haría gracia que después de cortarme a cabeza me exhibieran junto a batas de señora mayor, que quieres que te diga" Comenzamos a reirnos y seguimos subiendo la cuesta, la que los hombres de a familia ya habían subido.