| Parque del Pasatiempo |
lunes, 30 de enero de 2012
Mañana: New York, New York
New York, New York... No, ni yo era Frank Sinatra ni aquello era Nueva York, pero no podíamos negar que tenía su encanto, y mucho mas ahora que la providencia divina había decidido darnos una breve tregua con la lluvia. Aunque eso no evitaba que a mi mente se le ocurrieran mas cosas negativas acerca de aquel lugar, fundamentadas única y exclusivamente en mis pensamientos negativos. Como dirían en La que se avecina, somos antenas parabólicas y atraemos las buenas o malas ondas. Y ¿A donde iba yo con tan mala onda, wei? Al suelo.No, no me volví a caer, pero casi, casi, fue muy poco lo que me faltó. Ahora volvíamos al coche para dirigirnos a, sin duda alguna el sitio que mas ganas tenía de ver en Betanzos: El Pasatiempo. Al igual que todo en Nueva York era de auténtica película. En el Pasatiempo, se te pasaba volando el tiempo, y al mismo tiempo, el tiempo se detenía. Nadie hablaba inglés alli, y sin embargo parecías estar sumergido en un cuento de hadas. El silencio, la naturaleza y el tiempo. Sobre todo el tiempo cobraba importancia alli. En el susurro de las hojas, en el continuo fluir del agua en las fuentes, en el canto de las aves que van a posarse a las ramas de los árboles... Mientras cruzábamos hasta el parque recordaba todas las cosas que hacía de niña en aquel lugar. Grandes recuerdos.
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